jueves, 15 de junio de 2017

Maratón fotográfico con Fnac




Resultado de imagen de maraton fotografico fnac 2017

         Con una asistencia impresionante se realizó la competición. Inscripción previa, confirmación y Bases, entrega de detalle (bolsa/mochila) y comunicación del objetivo a capturar: elemento urbano de tu ciudad, o sea, prácticamente todo.

          La entrega de tu toma seleccionada se podía realizar hasta las 18:00 h. Dado que se inició a las 11:00 h no podíamos aducir falta de tiempo para disfrutar de la búsqueda del qué y como. Lo primero que hay que destacar es que es un excelente medio para realizar un cierto ejercicio físico pero especialmente para ver a través de intensas miradas a tu alrededor, detalles de tu ciudad que tal vez jamás habías observado.

          Ángulos rompedores, detalles sofisticados, texturas increíbles, situaciones casuales e/o irrepetibles, flashs del momento, reflejos, etc.

          Mi primera toma fue el reflejo de la Iglesia de San Agustín en el superescaparate de una tienda de instrumentos musicales, como un espejo nítido y mágico en el que instrumentos y arquitectura se enlazaban en una imagen plácida.

          Mercado Central, Lonja, "quiosco" surrealista de libros de lance, rincones, Catedral y Miguelete en segundo plano tras un primero de cabeza de caballo blanco tirando de calesa a la espera de turistas a quien pasear, artistas callejeros tomados por sorpresa, arbolado inicio de calle de San Vicente, y así todo un recorrido delicioso a través del centro de Valencia. Decenas de tomas de las que extraer tan solo una, aquella que te cause mejor impacto para dejarla como tu participación en el evento.

          En resumen, practicar tu afición a la fotografía, disfrutando a la vez de un deambular por tu ciudad con mirada ávida, encontrándote con instantáneas que te enamoran. 















 

Rincón de Ademuz










          Naturaleza en estado puro. Un rincón nada escondido entre tres provincias: Valencia, Cuenca y Teruel, aunque territorialmente corresponda a la Administración valenciana. Una correlación de panorámicas encantadoras, pueblos peculiares, arboledas, monte bajo, ríos de bajo caudal pero serpenteantes y plateados,agricultura geométrica, y senderos que te llevan a espacios silenciosos cuyo uno sonido que te llega es el trino de los pájaros, el que ocasionan las hojas agitadas por la brisa, grillos, el deslizar de pequeños hilos de agua, transparente, saltando entre piedras, e inesperadamente el zumbido veloz de un moscardón. Soledad y belleza natural, una increíble sensación de relax.

          Todo te llama la atención, porque nada es igual a lo que le rodea. Ese deambular por viejos pueblos con callejuelas estrechas y de casas sin paralelismo, empinadas, de fachadas de piedra o encaladas, ventanas con macetas llenas de flores, balcones de madera combinada con hierro fundido, murcianas y geranios explotando de color (donde predominan el rojo y sus degradados), calzadas empedradas o simplemente de tierra y piedras, fachadas con desconchones, casas a medio derruir junto a otras recién restauradas. Fuentes manando un agua fresca y cantarina, pocos habitantes y la mayoría seniles, tres niños mal contados jugando con cualquier cosa, sin pretensión alguna. 

          Es el revés del materialismo. Mas tendente al primitivsmo dicho ésto con el mayor respeto. Cuidan lo que tienen, hasta los restos de viviendas de sus ancestros, que aquí se derriban

          Restos encantadores de viejas casonas abandonadas, hermosas en sus detalles, con techumbres caídas, toda una textura de piedras y madera, rancias, agusanadas, quebradas, que representaban las vigas y pilares, protejidas en su día por tejados de teja moruna o losas, que el paso del tiempo desplazó, permitiendo esa degradación paulatina, que propició el abandono, la falta de mantenimiento.

          Tocar aquellos muros, sus ventanas y puertas de madera agrietada y descolorida, rotas y degradadas te transmite una sensación extrañamente placentera. Como nostálgica, emocionante. Se diría que sigue todo aquello está impregnado de las almas de sus antiguos ocupantes. 

          300 kilómetros de libertad y belleza llenan sobradamente un día cualquiera que se transforma en un día especial.